Aditivos: números E ¿Tan malos?

Quimiofobia: se define como la aversión irracional o el prejuicio contra sustancias químicas o la química en general.

Sí, eso es, irracional porque estamos rodeados de química. La vida es química. Todo está formado por sustancias químicas. Desde el ácido clorhídrico que pueda haber en un laboratorio, pasando por el agua que bebes, hasta la totalidad de los componentes de un plátano, por ejemplo. (Hace no mucho traté de reflejarlo en un tweet el cual tuvo bastante repercusión)

Recientemente, este miedo se ha visto trasladado a una cierta tendencia a evitar productos alimenticios en cuanto aparece uno de los llamados “números E” en la lista de ingredientes, pensando que estos son horribles y perjudiciales químicos añadidos por la industria. Es tal la magnitud de esto que hasta la propia industria alimentaria se ha hecho eco de ello e incluso ya oferta productos que resaltan un “sin aditivos” o “sin números E” en sus envases. A veces incluso jugando con el cosumidor y rozando la no legalidad (recomiendo hacer click en las imágenes):

Imágenes de Miguel A. Lurueña

Si bien es cierto que la evidencia científica demuestra que el consumo de lo que se clasifica como “comida real” o “realfood” presenta muchas más ventajas a nivel de salud frente al consumo de los llamados ultraporcesados. La comida real se caracteriza por incluir productos frescos o mínimamente procesados donde lógicamente escasean los aditivos. El movimiento realfooding liderado por el nutricionista Carlos Ríos (@nutri_rivers) y compañia, sobretodo en la red social Instagram, cada vez tiene más adeptos y seguro que está mejorando la alimentación, y por tanto la salud, de cientos e incluso miles de personas, lo cual es algo muy positivo. Pero como destaca Mario Sánchez (@SefiFood) en uno de sus postlos ultraprocesados (productos con una calidad nutricional muy pobre) son los alimentos que poseen una mayor cantidad de aditivos. Sin embargo, es necesario remarcar que los ultraprocesados no son perjudiciales para la salud por los aditivos que contienen, si no por la pésima calidad de sus materias primas: harinas y aceites refinados, grandes cantidades de sal y azúcar… 

Además, una grandísima cantidad de productos que vemos habitualmente en el supermercado serían impensables sin la presencia de aditivos. Incluso con algunos de los que se consideran comida real, como las verduras de bote, en las cuales es necesaria la presencia de antioxidantes como el ácido cítrico. Por otro lado, algunos aditivos se añaden simplemente con el objetivo de modificar las características organolépticas, como los potenciadores del sabor. Ahí ya entra en juego la decisión del consumidor y su conocimiento en esta materia.

Si piensas que los aditivos son veneno, que provocan enfermedades, que son tóxicos… te equivocas. Al menos no lo son en las dosis que se encuentran en los alimentos, ya que como dijo Paracelso (considerado “padre” de la Toxicología) dosis sola facit venenenum. Que se traduce como “la dosis hace al veneno”. Cualquier sustancia puede ser tóxica a partir de una determinada dosis. Obviamente luego todo depende de la toxicidad de la sustancia.

Precisamente para evaluar la toxicidad de los aditivos existe la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). En resumen, desde la EFSA se legisla para que las cantidades que presentan los alimentos y que, por tanto, tú puedes llegar a ingerir de estos, no conlleven ningún tipo de perjuicio para tu salud. Para que te hagas una idea:

  1. Se toman datos de lo que nos dice la evidencia científica sobre la sustancia a evaluar
  2. Seguidamente se evalúa la respuesta a éstas dosis, mediante un proceso de evaluación toxicológica en animales, fijándose un máximo nivel de sustancia que no causa alteraciones adversas detectables (NOAEL). A partir de este dato se calcula la ingesta diaria admisible (IDA) aplicando factores de seguridad en función de protección de población sensible (mujeres embarazadas, niños, ancianos…) y extrapolación de datos de animales a humanos
  3. Posteriormente se evalúa nuestra exposición real a dicha sustancia
  4. Por último, se determina el riesgo pudiéndose volver a aplicar un nuevo factor de seguridad para el cálculo de la IDA

Cabe también destacar que la EFSA está constantemente re-evaluando todos los aditivos alimentarios y siempre que aparecen nuevos datos que pueden poner en duda la seguridad de los mismos en los límites fijados.

Si quieres profundizar un poco más sobre ello, éste fantástico hilo en Twitter elaborado por @gram_positivo explica a la perfección cómo desde dicho organismo se valoran los riesgos asociados a los aditivos y cómo se fijan los límites permitidos de los mismos.

Algo que resulta gracioso de la obsesión con evitar los números E es que, legalmente, los aditivos se pueden declarar en el listado de ingredientes usando el nombre de la sustancia, el propio número E (E-XXX) o ambos a la vez. (Véase el ejemplo de la goma arábiga que se puede listar como: goma arábiga / E-414 / E-414 [goma arábiga]). Resulta que el hecho de que aparezca la temida letra E es más bien positivo. Como bien explica Miguel A. Lurueña (@gominolasdpetro) en un post de 2011: …que un aditivo tenga un número E asignado da garantías de que el aditivo ha pasado controles de seguridad y que ha sido aprobado para su uso en la Unión Europea. 

Además, aditivos hay muchos, incluso nos encontramos con alguna sustancia tan esencial para nuestro organismo como la Vitamina C (E-300: ácido ascórbico. Se utiliza como antioxidante) ¡Sorpresa!

Para conlcuir. Se nota que existe una especie de religión entorno a lo natural que, de llevarse al extremo, puede ser hasta peligrosa. Ni siquiera la totalidad de los aditivos son químicos de síntesis, como muchos piensan. De hecho mucho se extraen de elementos tan naturales como plantas. Por desgracia circulan infinidad de bulos tanto a través del boca a boca, como por redes sociales. Nunca te fíes de todo lo que te cuenten. Indaga y asegúrate de que las fuentes que utilizas son fiables y se apoyan en la evidencia científica.

P.D.: Con este post no estoy invitándote a que te infles a aditivos. Tampoco estoy diciendo que los evites a toda costa. Tan solo estoy tratando de romper con mitos, informar y arrojar un poco de luz. Espero haber sido de ayuda.

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